UN 30 % DE INCERTIDUMBRE
Mi último artículo constituyó una lectura del pasado sobre algo que ya conocía, lo que facilitó entender las correspondencias analógicas. La utilidad del artículo pasó por permitir descubrir cómo se comportan las cartas al hablarnos. En el mundo de la astrología, leer cartas de famosos constituye uno de los principales ejercicios de aprendizaje. He llamado a este estilo “astrología forense”. Término que puede trasladarse a la cartomancia como “cartomancia forense”. Pero sólo cuando se analiza algo ocurrido en el pasado y que conocemos. También podemos leer el pasado sobre cosas que desconocemos, como cuando alguien pregunta si su pareja le fue infiel o quién robó en una tienda. Una vez, hace años, en un ejercicio detectivesco, tuve que encontrar quién cometió un crimen entre varios sospechosos. Claro, nunca supe si acerté.
Pero lo importante aquí es otra cosa. Siempre me ha molestado mucho la astrología forense, donde los astrólogos cultores de esta práctica siempre aciertan. Pero he visto cartas de famosos donde la carta no parecía describir el éxito de la persona.
La cosa es ¿podemos predecir el futuro de una persona a partir de la carta natal? Dos hermanos gemelos con casi la misma carta llevan vidas completamente diferentes. Siempre se puede encontrar la justificación, pero ésta se “siente” como justificación. La explicación real puede resultar mucho más sencilla: una imagen oracular puede manifestarse de infinidad de maneras.
¿Esto vuelve imposible la predicción? Para nada, cuando se posee contexto y la consulta se encuentra acotada. Mientras más acotada la situación predicha, más precisa será la predicción.
Una carta natal habla sobre toda la vida de una persona y a pesar de que existen infinidad de técnicas predictivas que acotan mucho la influencia de los astros, el margen de opciones sigue siendo muy elevado. A posteriori resulta más fácil. Por ejemplo, comienza a dolerme un hombro, examino los tránsitos y descubro qué patrón lo muerta, por ejemplo: un aspecto aplicativo de un planeta en tránsito a uno natal. Cuando el tránsito que lo provoca termine, probablemente desaparecerá el dolor. Pero, ese tránsito antes de manifestarse podía dar pistas sobre el área dónde se manifestaría, pero no tanto el resultado final. Un problema de Saturno puede manifestarse en los dientes, huesos, piel, etc.
Pero demos un salto. Mis vecinos en algunos fines de semana viajan hasta una cabaña que poseen en algún sitio. Como ejercicio adivinatorio que puede comprobarse rápidamente resulta excelente tratar de predecir si viajarán. Si pregunto ¿este fin de semana irán? Lanzo tres cartas y lo primero que hago es buscar cartas de movimiento. Es cierto que una carta de movimiento puede encontrarse bloqueada, lo que daría un NO. Pero esta carta sería el significador y en un 70 % de los casos aparece cuando viajan. El problema pasa con el 30 % de las veces donde no aparecen. ¿Si no aparecen quiere decir que no viajarán? A veces en su lugar aparece el 3 o el 8 de oros Waite/Smith. Alguien que no los conozca podría pensar que se quedan por motivos de trabajo, pero yo los conozco y sé que están haciendo arreglos en la cabaña, a veces los veo cargar material y herramientas de construcción. Si veo esas cartas sé que viajarán aunque no aparezcan cartas de movimiento.
Muchos de ustedes habrán llevado a cabo la práctica de sacar tres cartas para el día. Es una práctica de aprendizaje frecuente para observar el comportamiento de las cartas. A veces saben cómo se manifestarán estas energías, pero otras veces no. Si están esperando la llegada de una encomienda y aparece alguna carta asociada, podrán sospechar que eso ocurrirá. Pero puede ocurrir otra cosa en su lugar. La amplitud de posibilidades impide estar seguros sobre aquello de lo que hablan las cartas. En cambio, si preguntaran expresamente si hoy llegará la encomienda, la cosa cambia.
El 30 % de incertidumbre se neutraliza con el conocimiento de la situación. Contexto, conocimiento de la situación y pregunta acotada, reducen las variables y el abanico de posibilidades. Sin contexto ni conocimiento de la situación, muchos símbolos pueden escapar al entendimiento.
Hace poco hice una consulta y aparecían dos mujeres cuando debería haber aparecido sólo una. Claro, pensé que aparecería una segunda mujer cumpliendo alguna función en la situación, cosa que ocurrió. De cualquier manera, conociendo a una de ellas, pude identificarla fácilmente en la tirada. Por todo esto, hacerle preguntas al consultante no constituye una trampa, se vuelve necesario para identificar cómo cada elemento significativo de la situación consultada aparece representado en las cartas.
También, cuando leemos a alguien durante un tiempo, los elementos significativos de su vida aparecerán representados por los mismos elementos simbólicos, lo que facilitará la lectura en momentos futuros. Si el consultante tiene dos hijos cada uno aparecerá representado por la misma carta a lo largo del tiempo, salvo, que se produzca un cambio significativo en alguno de ellos.
Un 30 % de incertidumbre es mucho, por lo que debemos ser conscientes de que podemos fallar. Especialmente cuando se emplean pocas cartas. Los grandes autores que defienden a capa y espada el uso de pocas cartas, tres como máximo. Qué, para peor, quieren vender este estilo con orgullo como ejemplo de destreza, mutilan la posibilidad de predecir con precisión el futuro.
El aumento de cartas no dificulta la lectura, permite captar una situación, entender una carta en función de las otras, contar una historia. Cuando hablé de la segunda mujer en mi tirada, no sabía quién era porque aún no había aparecido en mi vida, pero sí pude entender qué función cumpliría.
Si una carta se entiende en función de las otras, limitar el número no representa un mérito, señala la propia incapacidad para leerlas, pero se racionaliza la carencia como mérito.

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