LA INTUICIÓN EN LAS ARTES ADIVINATORIAS
El concepto de “intuición” lo encontramos con mucha frecuencia en el mundo de las artes adivinatorias, el problema: nadie parece poder decir en qué consiste. Venden cursos y libros con este título: Aprenda a leer las cartas con la intuición. Pero no poseen idea sobre a qué le llaman intuición. Los más letrados apelarán a la definición de diccionario: aptitud que permite conocer las cosas por un medio desconocido. Aproximadamente: enterarnos de cosas porque simplemente aparecen en nuestra conciencia.
Pero en el mundo real de la cartomancia se considera la intuición como una facultad parapsicológica que poseen algunas personas superdotadas para enterarse de algo a través de un medio sobrenatural. Por ello se habla del Don.
La idea es que si eres intuitivo entenderás las cosas directamente. Vendiendo así la intuición, se entiende que libros o cursos que apunten a desarrollarla tengan tanto éxito. Todos queremos tener superpoderes.
En fin, el entendimiento no crece en los árboles.
Un médico con muchos años de práctica puede a partir de unos pocos signos diagnosticar una enfermedad, puede decir que intuyó lo que le ocurría al paciente. Un jugador experimentado al ajedrez puede intuir una estrategia ganadora. En ambos casos: la experiencia precedió al surgimiento de una intuición confiable. A todos se nos ocurren cosas, pero si se nos ocurren en campos desconocidos nuestras ideas tendrán poco valor.
Pero cuando se vende la idea de aprender por intuición, se vende la idea de que podrías disponer de una aptitud que no necesita del aprendizaje técnico ni de la experiencia. Todo el mundo quiere saber sin necesidad de esforzarse por tener que aprender. Estudiar no gusta tanto.
No hace mucho tiempo alguien me preguntó ¿acaso la intuición puede equivocarse? Persona que confiaba en el Don y en la potencia de la intuición. Sí, la intuición puede equivocarse, de ahí a que un médico experimentado, pueda pedir análisis complementarios para asegurarse de estar en lo cierto con sus diagnósticos. O como un ajedrecista pone a prueba sus ideas explorándolas antes de mover las piezas cuando tiene tiempo.
Creo que nunca un tarotista se puso a pensar en qué consiste la intuición, pero eso no le ha privado de enaltacerla como una facultad imprescindible para leer las cartas.
¿Existe la intuición? Sí, en aquellas áreas de la vida donde disponemos de una amplia experiencia. Es como un cálculo inconsciente de posibilidades, pero cuando podemos calcularlas. También puede existir un sesgo condicional, si una forma de hacer las cosas nos ha funcionado anteriormente, puede que se nos aparezca con mayor frecuencia. Comienzas a jugar al ajedrez, sacas la reina al comienzo y te lleva a perder la partida, en el futuro puede que no vuelvas a hacerlo, aunque sea conveniente.
Pero veamos en qué consiste la intuición en el mundo de las artes adivinatorias. Veremos que no es una función tan mágica, pero sí necesaria y que depende de la experiencia, por lo que querer quemar etapas esperando a que la intuición venga en tu ayuda será inútil.
Cuando hacemos una lectura obtenemos una imagen oracular sobre una situación consultada. La situación contendrá actores y elementos constitutivos que deberemos reconocer en la imagen oracular. Mientras más experiencia tengamos, más fácil será darnos cuenta que cierta persona aparece representada por una de las cartas de la corte, que otro elemento estará representado por otra carta o un elemento de una carta. La experiencia nos permite VER las variables de una situación en las cartas que responden a la consulta. En eso consiste la intuición, en el reconocimiento de patrones. Por ello, las IA poseen intuición, porque su función es la de reconocer patrones.
No hay nada mágico en la intuición, es la capacidad de aprovechar nuestra experiencia para extrapolar elementos del pasado al futuro y reconocer patrones en el proceso. Una persona tiene dos hijos y aparecen dos Sotas en una tirada, ¿cómo me doy cuenta de quién está representado por una y quién por la otra? La experiencia, el haber hecho muchas lecturas en el pasado.
La intuición se explica perfectamente por la psicología de la Gestalt: una forma (Gestalt) emerge de un fondo indiferenciado. Para “darnos cuenta” de la misma, necesitamos experiencia, conocimiento. Un perro está durmiendo la siesta en la calle, algo lo despierta, un hombre pasa cerca de él, muchos lo han hecho y nada ha pasado, pero de repente nota un cambio en la expresión del hombre, VE enojo, sabe que está en peligro, y se prepara para enfrentarlo. ¿Intuyó el peligro por un canal sobrenatural? NO, intuyó el peligro a partir de su experiencia con las personas. La Gestalt de la expresión enojada del hombre emergió de repente y el perro se dio cuenta del peligro.
Así, que cuando alguien quiera venderte un curso o libro para ayudarte a desarrollar la intuición, desconfía, te están por vender espejitos de colores. Así es como encontramos en espacios como Facebook, donde alguien pregunta si recibirá una beca para viajar y estudiar en otro país, y la tarotista al ver una Sota de copas le dijo que quedaría embarazada, sin darse cuenta de que la Sota de copas representaba a la estudiante. Para muchos en este mundo del ocultismo, intuir se convierte en un permiso para decir cualquier cosa que pase por sus cabezas con la creencia de que si se les ocurre debe ser cierto.

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